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¿Menús low cost para promocionar el turismo?

Este fin de semana lo he pasado en el pueblo en el que solía pasar los veranos de mi infancia y adolescencia: Cadaqués. Hacía más de un año que no lo pisaba y el reencuentro, fuera de los agobios a los que lo somete el mes de agosto, ha sido como mínimo grato.

Como siempre que voy por ahí, husmeo entre los restaurantes, entre los que conozco y los que no, para ver que novedades hay y como están los de toda la vida, en definitiva, para intentar saber de qué salud gastronómica goza el pueblo de mis amores, y que desgraciadamente nunca ha sido demasiado buena, aunque sería injusto no reconocer que en los últimos años ha mejorado en cuanto a oferta y calidad.

Pues más allá de seguir constatando que la oferta ha aumentado considerablemente, lo de la calidad deberá esperar a una nueva visita pues en esta ocasión no pude prodigarme en comer en restaurantes, lo que más me llamó la atención fue que todos los restaurantes tenían un menú turístico, un menú express o un menú low cost, que así lo llaman según el local, incluso algunos ofrecían un menú infantil.

Esto no debería ser ninguna sorpresa, pues Cadaqués es un pueblo que vive de y para el turismo, pero hace un año no era así. Por supuesto que había restaurantes que lo tenían, pero en ningún caso era una práctica generalizada. Ahora sí.

La composición del menú, generalmente, ensalada mixta y paella, pan postre y bebidas incluidas, aunque los hay que también ofrecen sardinas y fiedeua o bien mejillones con patatas fritas, quizás en un intento de atraer clientela de la vecina y cercana Francia. El precio, entre los 15 y los 20 euros.

Nada nuevo, me dirán, pues es habitual en todas las poblaciones costeras de nuestra geografía que los restaurantes tengan este tipo de menús, y si, por ejemplo, uno cruza la frontera y se acerca hasta Francia, en lugares como por ejemplo Collioure, cuya visita recomiendo, lo habitual es que haya no uno sino varios menús y que lo extraño allí sea comer a la carta.

Cuando pregunté sobre la proliferación de esos menús en las casas de comida de Cadaqués, me dijeron que alguien, no se sabe exactamente si el Ministerio de Turismo o la Conselleria de Turisme de la Generalitat, les había obligado, como medida de promoción del turismo. Se supone que la medida es de tipo general y no exclusiva de Cadaqués, claro.

Lo primero que me pregunté al saber tal cosa, fue si realmente un sitio como Cadaqués, que gente como Dalí y muchos otros pusieron en el mapa hace tiempo, necesita realmente  más promoción turística. Máxime cuando es un lugar que pasa de los 2.000 habitantes en invierno a los 20.000 o 30.000 en el pico del verano y por tanto parce hasta lícito cuestionarse si es bueno que siga recibiendo tal avalancha de visitantes, de modo, que el café para todos, una vez más, se demuestra que no tiene porque ser bueno, y eso sin entrar en el tema de la obligatoriedad y la imposición forzosa, que casi siempre es un mal inicio para cualquier medida de promoción de lo que sea.

En segundo lugar, lo que me vino a la cabeza es qué se pretende realmente con esa obligación, o mejor dicho, qué público se pretende atraer. Los bienpensantes dirán que no necesariamente público con un presupuesto modesto, sino el turismo familiar que siempre agradece encontrar menús a precios económicos, lo que sin duda es cierto. Y puede ser que así sea.

Pero a mi siempre me mosquea que cada vez que se abre el debate del modelo turístico en este país, el hincapié se haga en el tema del precio y no en el de la calidad. Lo importante no es ofrecer un menú  de calidad ni asegurar que en todos los restaurantes de este país se coma bien o acorde con lo que se paga, como sin duda pasa mayoritariamente en Francia, sino que sea barato. Y por eso parece que se prefiere tener un turismo low cost y masivo,  y sino vean la cantidad de aerolíneas de este tipo que tienen como destino nuestras costas, que no tener un turismo de calidad, y si me apuran, con poder adquisitivo.  

Además, como ya he manifestado en más de una ocasión, por 15 o 20 euros se puede comer muy bien o auténtica bazofia, y mucho me temo que los mismos que han obligado a los restaurantes de mi amado Cadaqués a ofrecer menús turísticos o familiares, no tienen la más mínima intención de asegurarse de que además de baratos los menús sean comestibles. ¿O no saben lo que es un returning costumer?

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