Estás leyendo
General

La cocina catalana, ¿Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad?

slide2-540x390El otro día en Twitter escribí algo que se podía considerar una boutade y dije que esto de que haya una campaña para que la cocina catalana sea declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad me parecía una memez.  Enseguida hubo quien me dijo que para nada y que la cocina catalana bien merecía ese honor. Rechisté que había en el mundo cocinas más importantes, la china y la mexicana sin ir más lejos, por la mayor influencia que estas habían habían tenido en cocineros y coquinarias de todo el mundo, y que probablemente hasta la vasca era una cocina más importante que la catalana. Era igual, a decir de algunos, la cocina catalana seguía mereciendo esa denominación que por supuesto ya tiene la mexicana y que la japonesa acaba de pedir. Llegados a este punto creí necesario superar el estadio de boutade con que todo se había iniciado e intentar ordenar y aclarar mis ideas al respecto. Una vez más, sé que quizás me voy a meter en un jardín, pero a veces no puedo evitar sentirme un poco jardinero.

Vayan por delante algunas consideraciones que creo importante hacer. Yo soy catalán de nacimiento, de Barcelona. Mi lengua materna es el catalán y si escribo el blog en castellano es, lo confieso, porque quiero tener la oportunidad de que me lean el mayor número de personas posible. Tengo mi ego. Además vivo el bilingüismo como algo natural y enriquecedor y de hecho en mi casa es lo habitual. Cometo cada día el pecado del nacionalismo y sí, soy independentista. La convivencia, la tolerancia y el respeto son para mi valores irrenunciables de cualquier sociedad civilizada y el deseo de vivir algún día en un país independiente no se basa en el rechazo o, lo que sería peor, el odio hacia nada, sino en la afirmación de lo propio y de lo que nos hace distintos. Y distintos no quiere decir mejores.

Con todo esto, puede parece paradójico que opine que pretender declarar la cocina catalana Patrimonio Inmaterial de la Humanidad sea una memez, pero una cosa es la querencia por lo propio y otra ir con la barretina calada hasta las cejas todo el día. En esta vida se puede hacer lo que se quiera menos el ridículo.

La declaración de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad fue algo que se inventó la Unesco y que se concretó en el año 2003 en la Convención para la Salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial. Para hacer corto el cuento, el concepto de Patrimonio Cultural inmaterial surgió como contrapartida al de Patrimonio de la Humanidad que se usaba digamos que para aspectos esenciales de la cultura. Vaya, como si hubiera aspectos culturales de primera y segunda división: el Tan Majal primera división, la cocina mexicana, por decir alguna, de segunda.  Según la dichosa Convención patrimonio  inmaterial se define tal que así:

Patrimonio cultural inmaterial significa las prácticas, representaciones, expresiones, conocimientos y habilidades – así como los instrumentos, los objetos y artefactos, los espacios culturales asociados con los mismo que las comunidades, los grupos y en algunos casos los individuos reconocen como parte de su legado cultural. Este patrimonio cultural inmaterial, transmitido de generación a generación, es constantemente recreado por comunidades y grupos en respuesta a su entorno, su interacción con la naturaleza y su historia, y les proporciona un sentido de identidad y continuidad, promoviendo de este modo el respeto por la diversidad cultural y la creatividad humana. Para los fines de esta Convención, la consideración se concederá únicamente al patrimonio cultural inmaterial en tanto sea compatible con los vigentes instrumentos humanos de derecho, así como con los requerimientos de mutuo respeto entre comunidades, grupos e individuos, y a un desarrollo sostenible.

Leyendo esta definición es más que obvio que la cocina catalana, y la de cualquier lugar del mundo, encaja perfectamente. No voy a redundar aquí en los argumentos que hacen de las cocinas una manifestación cultural en todo orden. No quiero ser cansino. Pero aquí hay tres cosas importantes que ya he apuntado.

La primera es que no acabo de ver la inmaterialidad de la cocina por ningún lado, o dicho de otro modo, no acabo de ver la diferencia, desde el punto de vista de su importancia cultural, entre un monumento y la cocina. Es como si la Unesco sintiera vergüenza de poner en el mismo saco a la cocina y otro tipo de manifestaciones de la cultura o no considerase que tienen la misma importancia. Para comprender la India, por ejemplo, ¿nos da más claves el Taj Mahal que la sabrosísima cocina hindú? Yo creo que es precisamente al contrario. Ya dejé claro en un post anterior, que en mi opinión la cocina es una forma de arte perfectamente equiparable a las formas artísticas tradicionales. Y sin querer ponerme filosófico en exceso, los conceptos y las ideas quizás sí sean inmateriales, ¿pero la cocina? ¡Por favor!

La segunda es que si aceptamos, y yo el primero, que la cocina catalana se ajusta a la definición anterior, todos tendremos que convenir que también lo hacen la cocina de Burkina Faso y la de todos y cada uno de los países que forman el ancho mundo. Entonces, ¿no sería mejor, más práctico y ahorraría tiempo y dinero que la bendita Unesco declarara a todas las cocinas de todos los países del mundo o a la cocina en general patrimonio de la humanidad?

226 - Ouessa, mercat, oruguesY para rematar tenemos esa coletilla final y grandilocuente “de la Humanidad”, tan típica de las organizaciones internacionales del sistema de Naciones Unidas. Si nos lo tomamos como eso, como una exageración grandilocuente, pues probablemente no haya que hacerle más caso, pero si nos la tomamos en serio y realmente le damos peso, entonces es cuando quizás cobre sentido el que a las cocinas se les pueda dar la categoría de Patrimonio de la Humanidad de forma individualizada, ya que entonces, y sólo entonces, únicamente aquellas que realmente  tengan una importancia para el conjunto de la humanidad o sólo aquellas que realmente  toda la humanidad pueda reconocer como un acervo cultural propio, deberían poder ser consideradas, Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. ¿Y cuáles podrían ser? Pues mucho me temo que una vez más, todas o ninguna.

O sea que no hemos ido muy lejos, pues la verdad no tengo muy claro que los burkineses puedan llegar a considerar como algo culturalmente propio y digno de salvaguardar el ànec amb peres, por poner un ejemplo o que un ciudadano de Girona se reconozca culturalmente en el consumo de orugas. Vale, ¿y si somos un poco menos estrictos y entendemos que “de la Humanidad” hace referencia a la influencia que una cocina haya podido tener en el mundo más allá de sus aspectos culturales? Pues entonces, está claro que la lista se restringe considerablemente, y que seguramente todos pensaríamos en la cocina francesa, en la china y la japonesa, quizás en la italiana, pero a lo mejor nos veríamos en la obligación de admitir la importancia del fast food y la “cultura gastronómica” estadounidense. ¿McDonald’s Patrimonio Inmaterial de la Humanidad? Suena raro, ¿verdad? Pero si Obama es premio Nobel de la Paz… Pero no creo que la cocina catalana, con todos mis respetos, se pueda poner a esa altura de repercusión mundial. Claro que también podemos pensar de forma deslocalizada y que un burkinés puede llegar  a pensar que la cocina de otro país, aunque culturalmente no tenga nada que ver con él, tiene valores intrínsecos que hacen que su salvaguarda o su reconocimiento sea importante para el resto de la Humanidad. Y seguro que ese podría ser el caso de la cocina catalana y de la mayoría de las cocinas del mundo.

Así que probablemente la memez no sea tanto que alguien pretenda que la cocina catalana sea declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, aspiración muy legítima, como el hecho mismo de que las cocinas sean tratadas de forma individual y así se diera entender que unas puedan llegar a ostentar tal mención y otras no. La explicación de todas maneras sería muy fácil. La Unesco está formada por Estados y la mayoría de las organizaciones internacionales sirven para que los Estados consigan cosas de otros Estados o de la propia organización. Normalmente, las organizaciones supraestatales que intentan homogeneizar a sus Estados miembros fracasan en el intento y como organización, pues el chauvinismo, la soberanía y el nacionalismo son temas muy sensibles. ¿Cómo le irá a Catalunya que no tiene Estado propio?

Sólo unos apuntes finales. La institución que lleva adelante la candidatura, privada por cierto,  cuenta con un comité científico. Es curioso observar que en su composición no hay nadie estrechamente vinculado con el mundo de la cocina. No hay ni un sólo cocinero, por ejemplo. No dudo de la valía todos y cada uno de los que lo forman, pero es extraño que si se trata de conseguir que la cocina catalana entre en el olimpo de las cocinas, no se recurra a nadie que se dedique profesionalmente a ella, ¿no? Hay que irse hasta la lista de los colaboradores para encontrar en ella  a la Fundació Alicia y a las principales escuelas de hostelería de Catalunya.  Y termino. Es indudable que Ferran Adrià, Joan Roca, Carme Ruscalleda, por citar los más notorios, gozan de un enorme prestigio mundial. ¿No hubiera sido lógico incorporarlos a la candidatura? Parece que no lo están. Entonces, ¿qué cocina catalana es la que queremos que sea Patrimonio de la Humanidad? ¿La que ellos representan o la del ànec amb peres? Porque lo siento, pero no es exactamente la misma.

Anuncios

Comentarios

Un comentario en “La cocina catalana, ¿Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad?

  1. Yo creo que la razón por la cual se puede y se debe hablar de la cocina catalana como Patrimonio de la Humanidad-estoy de acuerdo que lo de inmaterial sobra-, es simplemente porqué en la actualidad los grandes cocineros catalanes están reconocidos, en el mundo civilizado, que es el que cuenta a estos efectos, como los primeros espadas de su profesión. Esto no sucede, dicho sea con todos los respetos, con los cocineros de Burkina Fasso ni con los mejicanos, por poner dos ejemplos.

    Por otra parte, un país como Catalunya, que desgraciadamente carece de un estado propio, no debe perder ninguna oportunidad de reivindicarse como tal. Si hemos alcanzado la excelencia en algunos campos y no me cabe duda que la cocina, aunque no el único, es uno de ellos , debemos aprovecharlo y divulgarlo por el ancho mundo. Que se enteren de que somos alguien en algunas cosas. Tomemos ejemplo de Francia, paradigma de productos de calidad, gracias a un marketing admirable.

    Josep Molins

    Publicado por JOSEP MOLINS CODINA | 2 abril 2012, 19:29

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Homo Gastronomicus en Twitter

marzo 2012
L M X J V S D
« Feb   Abr »
 1234
567891011
12131415161718
19202122232425
262728293031  

e-mail de conatco

Para culaquier sugerencia o contacto, puedes escribir a homogastronomicus@gmail.com

Escribe tu dirección de correo electrónico para suscribirte a este blog, y recibir notificaciones de nuevos mensajes por correo.

Únete a otros 172 seguidores

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: