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Reflexiones después de un viaje a París y de la dichosa lista

Paris, atardecer - turismoAcabo de llegar de una escapada de cuatro días a París. Por extraño que pueda parecer, no ha sido una escapada con fines gastronómicos, que la crisis aprieta por todos lados y la cosa está muy achuchada, aunque alguna cosa ha habido, pues es muy difícil visitar París y no darse algún capricho. Pero la verdad es que cada vez que voy a París o a Francia en general, vuelvo con la misma sensación de que en determinados aspectos, y a pesar de que algunos lleven tiempo proclamando el fin y hasta la muerte del imperio gastronómico francés, los franceses llevan a España y al resto del mundo mundial mucha delantera. Y tampoco hace falta una inmersión muy en profundidad para darse cuenta de lo que digo. Quiero decir que no hace falta gastarse un montón de dinero y visitar restaurantes que tienen todas las estrellas del firmamento desde hace siglos ni nada por el estilo. Con pasear por las calles de la ciudad, como un simple turista, y sentarse  a comer en simples bistró basta.

Seguramente la década de los 70 y los 80 del siglo pasado fueron franceses en cuanto a la alta cocina, del mismo modo que gran parte de la década de los 90 y la primera década del siglo XXI está siendo española. La nouvelle cuisine lo tuvo y la nueva cocina española y la vanguardia española tiene su reinado en la actualidad. Aquí sí que podemos dar la razón a los voceros que predican que el nuevo centro de la alta gastronomía mundial  se ha trasladado del norte al sur de los Pirineos. España reina desde hace algo más de 20 años en un trono en el que los franceses parecían un Napoleón coronado emperador vitalicio. El Bulli tiene gran culpa de ello, pero no podemos olvidar a los Arzak, Subijana, Berasategui, Santamaria y más recientemente a los Roca, Aduriz y Dacosta, entre otros muchos.  De todos modos cuidado con las generalizaciones precipitadas. Si vemos la última lista de los 50 mejores restaurantes del mundo y a pesar de la 50-best-restaurants-600x375reserva con la que se deben tomar todas estas listas y rankings, observaremos que Francia tiene entre los 50 primeros a 7 restaurantes y aunque encontramos tres restaurantes españoles antes de encontrar  el primer francés en la posición número 12, entre esos 50 primeros restaurantes sólo hay 5 restaurantes españoles. Si tenemos en cuenta la lista de los 100 mejores, veremos que hay 12 restaurantes franceses y que España se queda en 7, pero es el único país que coloca 3 establecimientos en el top 10. Italia tiene los mismos restaurantes que España, siete, entre los 100 mejores. Claro que la palma se la lleva EE.UU con 8 restaurantes entre los 50 primeros y 14 entre el total de 100, aunque hay que decir que por alguna razón  que debe tener que ver con las normas del certamen, EE.UU emite 100 votos y España 31. De la lista de marras, a la que no pienso dedicar mucho más tiempo, me parecen muy extrañas las posiciones que ocupan Carme Ruscalleda (puesto 65 y que incomprensiblemente aparece por primera vez en la lista ¿¿¿¿????) y Martín Berasategui ( en la posición 67 y que pierde 38 posiciones respecto al año anterior ¿¿¿¿¿?????).

Así que parece que el muerto está en realidad muy vivo y que aquellos que se vanagloriaban del boom de la gastronomía española por el éxito de sus restaurantes, bien harían en colocarse un casco, no sea que la cosa termine por estallarles en las narices. Lo mismo para los que se quieren aprovechar del éxito  de algunos de estos mismos restaurantes, los que fueron y lo que son, para promover candidaturas a querencias universales.  Pero es que hay más. Pasear por París es una demostración continua del respeto y la importancia que las cosas del comer, y sobre todo la personas que se ocupan de ellas, tienen para nuestros vecinos del norte. Y es que es un no parar de ver tiendas relacionadas con la alimentación que muestran la enseña de Meilleur Ouvrier de France, que traducido sería algo así como Mejor Artesano de Francia. A pesar de que la institución que las entrega es de carácter privado, fue declarada de utilidad pública en 1929 y el Ministerio de Trabajo francés considera el título otorgado al mismo nivel que los títulos universitarios. Será por eso que las ceremonias de DSC_1087entrega tienen lugar en la Sorbona.  Y uno pasea y pasea y se cansa de ver tiendas de quesos, como la de Laurent Dubois en pleno Boulevard St. Germain, tiendas de chocolates como la de Patrick Roger o las del gran pastelero Pierre Hermé y sus inolvidables macarons, ostentar tal distinción.  Y la lista podría ser infinita y abarcar prácticamente todo lo que uno se pueda llevar a la boca y comerse. Es obvio que no existe en ningún otro país del mundo una distinción de este tipo, no sólo en España, pero precisamente eso me parece muy significativo de la ventaja que sigue llevando Francia en muchos aspectos relacionados con la gastronomía. Buenos pasteleros, Paco Torreblanca por mencionar uno, excelsos chocolateros como Oriol Balaguer  e inmejorables tiendas de quesos o de jamones ibéricos, los hay sin duda en España, pero ninguno goza de ese nivel de reconocimiento público.

galerie1Pero la cosa no termina ahí. Tengo la absoluta convicción que a medida que baja el presupuesto, en Francia se come mejor, del mismo modo que a medida que aumenta, en España se come mejor y más barato. Dicho de otro modo, los restaurantes de gran calado gastronómico españoles son mejores y más baratos que los franceses, del mismo modo que los restaurantes de tipo medio y aún los de más abajo, ofrecen una calidad mucho mayor que los típicos restaurantes de menú que tanto abundan en España. Por 13 euros en Francia se puede comer muy bien y en España, creo que no. Y claro, para medir la importancia que un país otorga a la comida, me parece mucho más indicativa la calidad del segmento medio bajo de sus restaurantes que no la de sus grandes mesas, donde, sin duda, España gana con holgura. Fuimos a cenar a La Fermette Marbeuf que no es para nada ni lo uno ni lo otro y nos costó 75 euros por persona sin el vino. Todo bien, sobre todo el local que está declarado Monumento Nacional, pero por ese precio en España se come mucho, pero mucho, muchísimo mejor.

Sin embargo sí hay un aspecto en el que creo que en España las cosas se hacen mejor, aunque últimamente las cosas están cambiando a peor, y que no es otro que el del precio de los vinos en los restaurantes. Lo de Francia no tiene nombre. Es un abuso tras otro. En uno de estos restaurante económicos (25 euros por persona con vino incluido) tuvieron la desfachatez y la indecencia de cobrarnos 20 euros por una botella de un Côtes du Rhône por la que en España no hubiéramos pagado más de 6 o 7. Por ese precio y en un restaurante de ese tipo, aquí nos tomamos algo más que un vino decente. Y en La Fermette Marbeuf pagué 71 euros por una botella de Châteauneuf du Pape Les Cèdres, excelente, pero por el que en un restaurante español hubiera pagado, en su equivalente, la mitad como mucho. Pero yo a Francia, y concretamente a París, se lo perdono todo. Debe ser amor.

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Comentarios

Un comentario en “Reflexiones después de un viaje a París y de la dichosa lista

  1. Yo tengo dos comentarios,

    1) He estado varias veces en la Fermette Marbeuf y siempre me ha parecido un restaurante donde se come bien pero sin pasarse y desde luego con una calidad precio más bien en la parte baja del esacenario gastronómico parisino. Yo lo atribuyo en parte al marco. Además de la comida y el servicvio se paga el local que ciertamente es magnífico y atrae a muchos turistas.

    2) Coincido totalmente con el tema de los vinos. Ya hace tiempo que llegué a la conclusión de que un vino francés de menos de 100 euros, mejor no tomarlo y creo que me quedo corto.. Hace un par de veranos hice un tour cultural y gastronómico por la Borgoña y la Champaña, dos regiones vinícolas y me harté de tomar vinos regulares, tirando a malos, en restaurantes estrellados a precios en torno a los 100 euros .Actualmente hay vinos chilenos, sudafricanos y australianos, por estos mundos de Dios, elaborados con cepas de origen francés- merlot, cabernet, chardonnay- con una relación calidad precio infinitamente superior a la de los caldos franceses. Sin embargo en todos los restaurantes del mundo mundial, el vino francés, garcias la prodigioso marketing de nuestros vecinos, sigue apareciendo como el vino de calidad por excelencia….

    Josep Molins

    Publicado por JOSEP MOLINS CODINA | 3 mayo 2012, 10:53

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