Estás leyendo
Entrevistas

Entrevista a Pau Arenós, periodista

Pau Arenós

Necesitaremos un siglo para digerir
lo que pasó en Cala Montjoi

Yo admiro a relativamente poca gente en esta vida. Soy poco mitómano. Pero no me escapo y hay gente, por poca que sea, por la que siento admiración. Admiro a mi esposa, básicamente por tener la paciencia de llevar diez años aguantándome y por ser la mejor madre que uno pudiera desear para sus hijos y haber sido la mejor compañera con quien andar cogido de la mano por la ribera de la vida esta última década. Admiro a Woody Allen porque él ha hecho las películas que me hubiera gustado hacer a mi. Admiro a Paul Auster porque ha escrito los libros que me hubiera gustado escribir a mi. Admiro, finalmente, al protagonista de esta entrevista, Pau Arenós, porque sabe de gastronomía lo que me gustaría saber a mi y por haber escrito, ahí reconozco algo de envidia cochina, el que considero que es el libro más importante que se ha escrito hasta la fecha sobre la gastronomía de vanguardia, La Cocina de los Valientes. Y si me lo permiten creo que va a ser un hito difícil de superar, entre otras cosas, porque él confiesa que lo deja aquí, porque si hacemos caso del titular de la entrevista, y según explica él mismo, escribirlo fue una auténtica temeridad, pues normalmente es arriesgado escribir libros sobre algo que sucede al mismo tiempo que se escriben. Amar, comer y leer (consideremos el cine como una forma de narrativa) es la tríada angular de mi vida y los mencionados anteriormente sus referentes. Quizás suene a elogio interesado, pero por primera vez y quizás única, les digo, amables lectores, que su opinión en este particular me importa un pimiento.

Pau Arenós Usó (Vila-real, 1966) se considera a él mismo simplemente periodista y por eso no he añadido la coletilla de gastronómico en el encabezamiento, cosa esta del encabezamiento que debo empezar a replantearme, ya que también fue un quebradero de cabeza en la entrevista con Jorge Guitián y no lo fue en la de Philippe Regol, porque decidí cortar por la tangente. Verán que durante la entrevista, que como siempre se realiza vía email, Arenós me da caña y me pone en mi sitio, cosa que le agradezco, dicho sin retintín, pues a veces voy de listillo y hay que saber aceptar cuando alguien es mucho más gamberro y, sobre todo, más sabio que uno mismo. Pau Arenós también tienen un blog en el que hace de la brevedad un arte. Lo suyo es el comentario gastronómico hecho haiku. Otro motivo de envidia: ser capaz de escribir tan breve para decir tanto. Como muestra lo que viene a continuación.

Su libro La Cocina de los Valientes, me parece la obra de una vida, no en vano creo que tardó usted cinco años en terminarlo. Venga vamos, no sea modesto. ¿Cree como yo que ha escrito usted la obra definitiva sobre la cocina tecnoemocional?

De momento es la única. Definitiva, al menos para mí. No me meto en otro berenjenal como éste. Libros reflexivos y analíticos, estudiosos y viajeros, se escriben pocos y es una desgracia. Recetarios, los que quiera. En el mercado hay volúmenes (históricos) que recorren el siglo XX, pero muy pocos que dediquen a la última vanguardia más de un capítulo. Y acostumbran a ser  capítulos cortitos. Es comprensible. Es un suicidio contar lo que está pasando. En ese sentido, La Cocina de los Valientes es deporte de aventura, aunque el practicante se proteja con chaleco salvavidas y sombrerito de paja. 

 

Tanto hablar de la revolución de la cocina de vanguardia y del boom de la cocina española, pero mucho me temo que seguimos comprando el pan en el Caprabo y las frutas y verduras en Carrefour, dignísimos establecimientos oiga. Aunque soy consciente de que los tiempos no están para según qué alegrías ¿cree que al final todo este ruido ha servido para algo o que queda alguna revolución pendiente?

La revolución pendiente es la del menú de diez euros. Por cierto, la mozzarella del Caprabo lleva los sello de la DO, aunque vaya usted a fiarse de las autoridades napolitanas. También la baja cocina se ha espabilado. Le dejo una listita de bistronómics y garajes gastronómicos barceloneses en los que comer por menos de 15 euros: Topik, Nass, Allium, La Forquilla o Blavis. Todo el ruido incide en ellos: reúnen ambición, método, ganas, higiene que sin el concurso de la cocina creativa no hubiera sido posible. O hubiera sido más lento. O distinto.     

También tengo la sensación de que por, digamos, 25 euros se sigue comiendo mucho mejor por ejemplo en Francia que aquí, mientras que a partir de 100 euros, la cosa se invierte. ¿Me lo tengo que hacer mirar?

Pues sí. En Francia por 25 euros le dan el ‘buenos’ pero sin el ‘días’. Si se refiere a las ensaladas con queso de cabra y confit de segundo, suerte. Por 100 te dejan entrar en lugares como Plaza Athénée sólo a mirar.

 

Ya hace un año del cierre de elBulli. Ya hemos pasado todos, clientes, periodistas, blogueros y foodies, el preceptivo duelo. ¿No cree que ha llegado el momento de que todos pasemos página?

Nunca he estado de luto, ni entonces ni ahora. Celebré el cierre. Las historias extraordinarias hay que acabarlas en alto. Pienso en Bocuse y se me desencaja la dentadura. No es posible vivir esa agonía como cocinero solo para hacer caja. A elBulli le quedaban unos 20 años de gloria, de grandeza y pasmo, pero Adrià ha preferido el placer mental, es decir, que permaneciera en el recuerdo aquello que fue. ¿El presente? Necesitaremos un siglo para digerir lo que pasó en cala Montjoi. ¿Usted lo ha entendido? Dele vueltas.

De todos modos, ¿qué cree usted qué va a ser de la vanguardia española ahora que no existe elBulli iluminando el camino? ¿Cree posible que los hijos de la revolución que se inicio en Cala Montjoi hayan visto en el cierre de elBulli cierto alivio?

Que va a ser de miiii, que va a ser de tiiii. Parece un bolero. Consolidación, reflexión, asimilación. Todo eso en formato supositorio. La vanguardia está viva y se alimenta a diario de nuevos talentos. Plantas, placton y polvos (mágicos). Tres pes posibles para el futuro/presente. ¿Alivio? No. ElBulli era, y lo seguirá siendo, una fuente luminosa de ideas y técnicas. Más de lo primero. ¿Por qué renunciar a eso? Si se refiere a que el vedetismo mediático estará más repartido, tampoco. El muerto está muy vivo.

 

De todos modos, los Adrià siguen hiperactivos. Como persona informada que es usted en estos menesteres, ¿qué espera usted que sea elBulli Foundation más allá de lo que ha contado el propio Ferran Adrià? Debo confesar que a mi la idea me tiene algo confuso.

Aunque el término sea odioso y hortera, la elBulli Foundation es un work in progress. La cosa cambia, muta, se renueva. Un espacio donde especular con la creatividad y fortalecerla. Pensar, crear, construir y difundir con herramientas como la Bullipedia. El espíritu de los enciclopedistas en el siglo XXI. Aunque Adrià, enigmático, explica que será más importante lo que no esté que lo que esté. Lo invisible o lo aún no percibido como razón de ser. Lo he liado más que aclararlo, ¿no? Al menos es sugerente.

 

¿Cree realmente que en el caso de que el invento no funcione, Ferran Adrià volverá a abrir elBulli como dijo en una ocasión? Si eso es cierto, por favor Dios todopoderoso, que sea un desastre.

Adrià también es work in progress. Va modificando sobre la marcha. No sé que dice hoy, pero la complejidad de la reapertura para reconstruir la falla es enorme. Antes abriría un frankfurt.

 

A parte del concierto económico,¿qué tienen los vascos que no tengamos los catalanes para que ellos hayan creado el Basque Culinary Center y en Catalunya nos perdamos intentando que la cocina catalana sea declarada Patrimonio inmaterial de la Humanidad?

Son más listos, claro. Sobre lo de momificar la cocina catalana como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad habrá que pensarlo bien. Me gusta como promoción y me da repelús la datación: una vez conseguido, ¿a qué cocina se refiere y hasta qué fecha?

 

Usted es un periodista gastronómico que tiene un blog. ¿Por qué decidió abrir un blog y qué le aporta éste que no le dé su labor habitual como periodista gastronómico?

Soy periodista: es mayor mi dedicación a la parte no gastronómica (coordino la revista Dominical de El Periódico de Catalunya’y soy entrevistador y reportero) que a la comestible. Pero dando por buena la especialización, el blog me permite ligereza, rapidez, cachondeo, informalidad (también lo practico en papel impreso, pero menos) y una cierta deconstrucción narrativa. Guerrilla, claro.

 

Las relaciones entre blogueros y periodistas son como mínimo difíciles, con acusaciones cruzadas por ambos lados. ¿Qué opinión le merece el fenómeno de los blogs y blogueros gastronómicos?

Magnífico. Unos escriben como soles y otros en sombras. Sucede el mismo darwinismo que en otros ámbitos sociales. Y respecto a los periodistas ancién regime, pues ídem. Soy poco gremialista y “gremlinalista” (referido a los gremlins, suaves y adorables hasta que los mojas).

 

En general, todos los cocineros con los que he hablado se muestran agradecidos con toda esa legión de gente más pendiente de hacer fotos de los platos para subirlas a sus blogs y tuitearlas que en la comida y su trabajo y muchos realmente prestan mucha atención a los blogs y sus autores, cosa que yo personalmente les agradezco una vez más. ¿No cree que en el fondo eso  añade más presión a unos profesionales que ya trabajan bastante bajo presión?

Si son listos y competentes, no deberían hacer caso a nadie más que su entorno crítico (comenzando por la severidad del autojuicio). Escuchar sí; reflexionar también; aprender, por supuesto, ¿pero dejarse coaccionar? ¿Cuál de esos blogueros o periodistas tiene razón? Demasiados egos en el puchero.

 

Para terminar. Recomiéndenos un restaurante, una lectura y un vino para este verano.

Como entiendo que usted recomienda La Cocina de los Valientes, me referiré a En crudo (y eso que Bourdain es pelín plasta) y a su venerado Jay Rayner, El hombre que se comió el mundo y tambiénCocinar, comer, convivir, de dos filósofos, Andoni Luis Aduriz y Daniel Innerarity; restaurantes, los citados en la segunda pregunta y los vinos, tres blancos: Pazo Señorans 2004, Xarel.lo 2011 de Agustí Torelló Mata y Finca La Emperatriz 2008.

Anuncios

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Homo Gastronomicus en Twitter

agosto 2012
L M X J V S D
« Jul   Sep »
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728293031  

e-mail de conatco

Para culaquier sugerencia o contacto, puedes escribir a homogastronomicus@gmail.com

Escribe tu dirección de correo electrónico para suscribirte a este blog, y recibir notificaciones de nuevos mensajes por correo.

Únete a otros 172 seguidores

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: