Estás leyendo
Gastronomía Responsable, Productos

Sibarit.us, la poética del descubrimiento

Portadapost

Siempre he sido un defensor, aquí y donde haya sido necesario, de que la gastronomía es algo experiencial. Lo que cuenta es la experiencia que vivimos y que puede ser perfectamente asimilable a la que nos puede provocar la contemplación, la lectura o la escucha de una obra de arte, plástica, musical o literaria. Al final, todo se resume en una cuestión de sensibilidades. Hay quien la tiene para la música, la pintura o la arquitectura y hay quien la tiene para las cosas del comer. Por supuesto, después están esos seres superdotados y escasos que tienen sensibilidad para todo o aquellos que sufren el síndrome de Stendhal, cosa que nunca he terminado de saber a ciencia cierta si realmente existe o es un hoax posmoderno y algo cursi. Por otro lado, la gastronómica ha sido siempre, o debería serlo, una experiencia compartida. El comer es algo convivencial. ¿Alguien puede imaginar algo más triste que comer y/o beber sólo? No seré yo el que caiga, ahora, en la cursilería de decir que compartida la comida sabe mejor, pero es más que evidente que sí, que la experiencia resulta mucho mejor si es compartida. Como contaba Ferran Adrià, en la entrevista que concedió a este blog y que publiqué hace unos días, desde que apareció el restaurante de alta cocina a mediados del siglo XVII, este ha sido el único formato en el que ha sido posible disfrutar de esta experiencia cuando, anteriormente, está claro que seguro que debían existir muchas otras formas de gozar de experiencias gastronómicas espléndidas. Pero todo se agota e incluso un modelo tan consolidado como pueda ser el de un restaurante ha terminado por no ser la única fórmula posible e incluso los propios cocineros top, han tenido que buscar fórmulas alternativas, como bien explica Marta Fernández Guadaño en su libro Reiventores, aunque todas terminan siendo más o menos un restaurante. El ejemplo más paradigmático, y que también contaba Adrià en la entrevista, es el restaurante 41º de Albert Adrià.
Logo

Mysterybox

Todo lo eso lo tiene claro Xavier Güell, uno de los socios fundadores del club de experiencias gastronómicas Sibarit.us. Un club para sibaritas, como ellos mismos lo definen, al que sólo se puede acceder por invitación o bien suscribiéndose a su producto estrella la Mystery Box. Pero que nadie se llame a engaño, ya que Sibarit.us no es el tradicional club de compras para gourmets deseosos de productos tradicionalmente lujosos y caros. El sibarita, según lo entiende Güell, tiene una poética distinta. Es alguien que busca experiencias inusuales o de productos de buena calidad, excelsa si se quiere, más allá de precios y marcas, pero que no necesariamente tienen que ser los consabidos, jamón de bellota, caviar iraní o el foie de las Landas. Se trata de otra definición del lujo y del buen gusto, mucho más basada en el conocimiento y en las ganas de experimentar y de compartir. Y es que no hay nada más añejo, demodé y de nuevo rico, que disfrutar de las cosas sólo porqué sabemos que son caras o porqué están dentro del rango de lo que canónicamente se ha considerado lujoso. Eso es pura retórica. Una de las cosas que más valora Xavier Güell, según me cuenta él mismo, es el feedback que recibe por parte de sus propios clientes, sobre qué productos les han gustado más y que incluso le proponen nuevos productos a descubrir con lo que, en ocasiones, los mismos usuarios de Sibarit.us se convierten en los mejores curators de la empresa. Lo gastronómico también tiene su relato, por encima lo prosaico de los precios,  y en Sibarit.us, el relato es la experiencia y el descubrimiento de productos a veces simples, como por ejemplo un Royal Curry o una pimienta blanca de Wynad (India) o un sake de ligera burbuja, hecho con agua de las montañas de Sierra Nevada en los EE.UU y arroz del valle de Sacramento, pero también de una pasta Afeltra, procedente de Gragnano, en Nápoles.

Xavierguell

Xavier Güell es lo que se conoce como un emprendedor, que proviene del mundo de la moda y que tuvo alguna start up en internet. Hace tan sólo un año decidió crear Sibarit.us, después de darse cuenta del éxito que tenían las recomendaciones gastronómicas que hacía a través deTwitter bajo el hashtag #sibaritus. Güell y unos amigos se reunían para compartir vinos y productos que traían de sus viajes. “Compartir productos artesanos en buena compañía era lo que motivaba esos encuentros, a los que cada vez se apuntaba más gente”. Pero fue el éxito en Twitter lo que le decidió convertir esa afición en un negocio bajo el lema de un nuevo concepto del lujo que consiste en “volver a los orígenes, a la calidad indiscutible y a la ocasión irrepetible”.  Pura experiencia. Su producto estrella es la Mystery Box, que reciben mensualmente todos aquellos que se suscriben y que entran a formar parte de Sibarit.us directamente. La MysteryBox es una caja cuyos destinatarios desconocen por completo su contenido. Es una caja temática, de ahí lo del relato, que cada mes contiene productos que son en ellos mismos una invitación o una propuesta a descubrir sabores, sensaciones y mundos. La del mes de octubre, por ejemplo, contenía tres botecitos de especias, una botella de sake y la mencionada pasta Afeltra, pero en otras ocasiones, la cosa ha sido tan básica como una hogaza de pan y una botella de aceite de “raig”. Puro Ratatouille, pura evocación de los sabores básicos de nuestro pasado, nuestra tradición y quien sabe si de nuestra infancia. Eso es relato, poética y oratoria.

Pero también se puede ser socio de Sibarit.us sin estar suscrito a la Mystery Box y tener acceso a todas las actividades, experiencias y eventos que se organizan. Catas de vinos, de quesos, viajes a conocer bodegas singulares. Y una de la cosas que más me gustan es, sin duda, la vinculación y el compromiso de Sibarit.us con el movimiento Slow Food, lo que lleva a ofrecer a sus clientes muchas degustaciones de productos fabricados bajo esta denominación. Eventos para empresas, talleres afterwork, catas temáticas, todo un universo de posibilidades para adentrarse en la poética del descubrimiento. A veces sólo hace falta atreverse.

Anuncios

Comentarios

2 comentarios en “Sibarit.us, la poética del descubrimiento

  1. No fue a través de Sibaritus, pero me regalaron las especias que salen en la foto. ¡Muy recomendables!

    Publicado por J | 9 diciembre 2012, 17:14
  2. Iniciativas así, sí.

    Publicado por Rubén Galdón | 7 diciembre 2012, 11:26

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Homo Gastronomicus en Twitter

diciembre 2012
L M X J V S D
« Nov   Ene »
 12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930
31  

e-mail de conatco

Para culaquier sugerencia o contacto, puedes escribir a homogastronomicus@gmail.com

Escribe tu dirección de correo electrónico para suscribirte a este blog, y recibir notificaciones de nuevos mensajes por correo.

Únete a otros 171 seguidores

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: