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Cocineros, General, Restaurantes

Seis visitas a El Celler de Can Roca como seis Miuras

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Sí, lo siento, pero han leído bien. Han sido seis vistas a El Celler de Can Roca en un año (si contamos de noviembre de 2012 a noviembre de 2013). Y hubieran sido siete si hubiera aceptado la invitación de mi amigo Eduardo (¡Pibe, la próxima será con vos!). Como dijo aquel “pa’ chulo mi pirulo”. Varios han sido los motivos, pero los podemos resumir en dos: trabajo y placer. Para hacer un chiste fácil y tonto, les diré que es un placer ir a trabajar a El Celler y que nunca cuesta trabajo ir a El Celler por placer. Si escribo tal bobada, por mucho que sea verdad, es porque ya me quedan pocas cosas que escribir sobre el restaurante de los hermanos Roca y por tanto no esperen, en lo que sigue, mi enésima crónica.

Pero la verdad es que seis visitas, en distintas época del año y por varios motivos, sirven para darte cuenta de lo importante que es un restaurante como El Celler y de lo importante que seguiría siendo, aunque el 29 de abril de este año no pasara lo que pasó. Te das cuenta del trabajo, mucho y bien hecho, que comporta, claro (eso es lo más fácil de ver y de apreciar creo yo), pero también de la exigencia, el cansancio y la fatiga, del estrés, los nervios y la tensión que representa tener y trabajar un restaurante como El Celler y sobre todo de cómo se resuelve todo esto intramuros: sin alzar nunca la voz y con más trabajo y esfuerzo. Vendrán los de siempre y dirán que “restaurante chiquito, problemas chiquitos y que restaurante grande, problemas grandes” y que cada palo aguante su vela y que por lo qué cobran, pues que que más quieren y otras zarandajas, y sí, sí, lo que usted quiera, pero la responsabilidad para gobernar y trabajar en un restaurante de este calado, ¡ah amigos!, eso es harina de otro costal.

Hay y ha habido restaurantes montados sobre la pirueta y el artificio constante, en el dar una vuelta de tuerca más en cada menú. Y me parece bien. Pero creo, honestamente, que El Celler de Can Roca está asentado sobre una base más sólida: la búsqueda continua de la excelencia. Y lo más importante. Eso siempre ha sido así y no creo que vaya a cambiar. Quiero decir, que ya era así cuando “sólo” tenían dos estrellas y también era así cuando “no” era el mejor restaurante del mundo. Y seguirá siendo así, cuando dejen de ser el mejor restaurante del mundo, cosa que pasará inevitablemente. Los hermanos Roca lo saben y por eso tienen claro que lo único que queda es trabajar duro antes, ahora y siempre.  Eso es lo que les ha permitido no tener que emprender aventuras que no han querido, a pesar de las ofertas que han recibido, quedarse en Girona y encima en el barrio que les vio nacer.

Sin duda, la mayor parte del esfuerzo y la responsabilidad recae en las espaldas de Joan, Josep y Jordi, pero el éxito y la excelencia no se consiguen si los líderes no saben transmitir el compromiso y el entusiasmo por un restaurante, que ideológicamente y en la praxis es un restaurante familiar, a todo el equipo. Eso ya lo demostró elBulli, como tantas otras cosas: la alta cocina contemporánea será un cocina de equipos o no será. Por eso el éxito de El Celler es el éxito también de gente como Hernán, Nacho, Manel, Cristina y Olatz o de gente como Erik, Quim y Davide.

Han sido seis visitas en las que he estado, en todas, bien acompañado. Comer es un acto social y en El Celler eso cobra toda su dimensión. La última vez la mesa rozaba la ilegalidad: éramos trece. A pesar de eso, los hermanos Roca aún me dirigen la palabra. Las fotos que encontrarán en el collage que ilustra este post, y que me he divertido como un enano destrozando, han sido hechas por estas personas que me han acompañado en estas seis visitas. Representan su mirada sobre El Celler de Can Roca: siempre mucho más que un recorrido por platos y vinos. Siempre una experiencia única.

Todos tenemos una canción, una playa, una película, un libro, una mujer (o un hombre), un paisaje o una ciudad que son los / las de nuestra vida. Algunos, como yo, tenemos además el restaurante de nuestra vida. El mio es El Celler de Can Roca.  ¡Gracias por seis visitas como seis Miuras!

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Comentarios

Un comentario en “Seis visitas a El Celler de Can Roca como seis Miuras

  1. Como decimos por aca ¨vamos arriba!!!¨, y si, espero que pronto sea juntos. Que bueno que hayan sido 6 en el año!!!!
    abrazo

    Publicado por eduardo ballester | 18 noviembre 2013, 10:55

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